Solo el partido ideal gana con ideología”, fue la frase de Fernando Tuesta Soldevilla para referirse a la relación entre la ideología y los partidos políticos en el conversatorio titulado “Reforma de la Ley de Partidos Políticos y otros artículos electorales” organizado por la Fundación Ebert. El objetivo del presente artículo es deconstruir el discurso de Tuesta Soldevilla para abrir coordenadas analíticas y comprender la dimensión ausente de su propuesta sobre la crisis de los partidos políticos: la dimensión ideológica.
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El diagnóstico presentado por Fernando Tuesta Soldevilla señala un conjunto de problemas que tienen los partidos políticos a nivel nacional. Los principales obstáculos son el fraccionamiento partidario, el bajo nivel organizativo, el bajo nivel de cohesión interna y disciplina partidaria, la distancia entre la representación nacional y provincial y finalmente el alto personalismo. En base a esta problemática el autor elabora una propuesta para modificar la Ley de Partidos Políticos en base a tres ejes centrales: constitución, democracia interna y financiamiento.
Lo que me llamó la atención del informe de Fernando Tuesta Soldevilla fue la ausencia del concepto ideología. Eduardo Dargent y Milagros Campos que fueron los comentaristas de la exposición no abordaron el tema ideológico en la crisis del sistema de partidos. Por este motivo a la hora de la preguntas, intervine señalando que la ideología es una variable complementaria para comprender la crisis de los partidos políticos en el Perú. En el momento de las respuestas, Fernando Tuesta Soldevilla señaló que la ideología había muerto con la Caída del Muro de Berlín, lo ideológico dejó de ser un tema central en los partidos políticos, no es parte del debate de la reforma de ley de partidos y finalizó con una pregunta: ¿hasta que punto la ideología es algo positivo?
Como se puede apreciar el discurso de Fernando Tuesta Soldevilla se articula con el imaginario de los partidos sin ideología. El autor comparte la creencia que las ideologías terminaron con el fin de la Guerra Fría, dejando de ser central en la organización de un partido político. Por este motivo, el factor ideológico se encuentra ausente del diagnóstico de Soldevilla para visualizar la crisis de partidos en el Perú. Parece que esta percepción forma una tendencia entre los politólogos porque Carlos Meléndez señala que la ideología se encuentra fuera de los partidos políticos (porque no hay partidos), pero se encuentra anclado en candidatos ideologizados y electores cautivos. Para ambos politólogos lo ideológico dejó de ser central en la vida orgánica de los partidos políticos.
Por mi parte sostengo que la ideología se mantiene en los partidos políticos en el Perú y fuera de ellos. Esta ideología produce un efecto de verdad sobre lo postideológico, es decir, que hace creer que los partidos políticos funcionan mejor sin ideología. Peter Sloterdijk denomina esta visión como parte de un nuevo funcionamiento dominante de la ideología. El sujeto cínico no se deja engañar por la falsa conciencia (ideológica) porque él tiene una conciencia ilustrada y, por consiguiente, toma distancia de la mascara ideológica. Según Zizek si bien el sujeto cínico no se deja engañar, irónicamente aún insiste con la mascara ideológica.
El fujimorismo es uno de los principales representantes de la ideología cínica porque negó a los partidos ideológicos para remplazarlos por la tecnocracia. Pero si bien no se dejó engañar por la mascara ideológica de los partidos tradicionales aplicó la mascara ideología neoliberal en el Perú. Parafraseando a Fernando Tuesta Soldevilla se puede decir que “no solo el partido ideal gana con ideología, también el partido real”. La mascara ideológica del neoliberalismo se mantiene en la Gran Transformación que irónicamente se contradice con el ideario político del Partido Nacionalista que tiene como primer punto el anti-imperialismo.
Por este motivo, es menester la inclusión del factor ideológico para comprender la crisis de los partidos políticos. La ideología no había muerto, estaba de parranda. Ante este panorama, una propuesta de Ley de Partidos sin diagnosticar el factor ideológico sólo reproduce la crisis del sistema de partidos políticos. La reflexión crítica de la ideología en los tiempos del pragmatismo es necesaria para construir concertadamente una visión de país: una República de Ciudadanos.








