domingo, 29 de julio de 2012

Partidos sin ideología: caso Fernando Tuesta Soldevilla


Solo el partido ideal gana con ideología”, fue la frase de Fernando Tuesta Soldevilla para referirse a la relación entre la ideología y los partidos políticos en el conversatorio titulado Reforma de la Ley de Partidos Políticos y otros artículos electorales” organizado por la Fundación Ebert. El objetivo del presente artículo es deconstruir el discurso de Tuesta Soldevilla para abrir coordenadas analíticas y comprender la dimensión ausente de su propuesta sobre la crisis de los partidos políticos: la dimensión ideológica.
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El diagnóstico presentado por Fernando Tuesta Soldevilla señala un conjunto de problemas que tienen los partidos políticos a nivel nacional. Los principales obstáculos son el fraccionamiento partidario, el bajo nivel organizativo, el bajo nivel de cohesión interna y disciplina partidaria, la distancia entre la representación nacional y provincial y finalmente el alto personalismo. En base a esta problemática el autor elabora una propuesta para modificar la Ley de Partidos Políticos en base a tres ejes centrales: constitución, democracia interna y financiamiento.

Lo que me llamó la atención del informe de Fernando Tuesta Soldevilla fue la ausencia del concepto ideología. Eduardo Dargent y Milagros Campos que fueron los comentaristas de la exposición no abordaron el tema ideológico en la crisis del sistema de partidos. Por este motivo a la hora de la preguntas, intervine señalando que la ideología es una variable complementaria para comprender la crisis de los partidos políticos en el Perú. En el momento de las respuestas, Fernando Tuesta Soldevilla señaló que la ideología había muerto con la Caída del Muro de Berlín, lo ideológico dejó de ser un tema central en los partidos políticos, no es parte del debate de la reforma de ley de partidos y finalizó con una pregunta: ¿hasta que punto la ideología es algo positivo?

Como se puede apreciar el discurso de Fernando Tuesta Soldevilla se articula con el imaginario de los partidos sin ideología. El autor comparte la creencia que las ideologías terminaron con el fin de la Guerra Fría, dejando de ser central en la organización de un partido político. Por este motivo, el factor ideológico se encuentra ausente del diagnóstico de Soldevilla para visualizar la crisis de partidos en el Perú. Parece que esta percepción forma una tendencia entre los politólogos porque Carlos Meléndez señala que la ideología se encuentra fuera de los partidos políticos (porque no hay partidos), pero se encuentra anclado en candidatos ideologizados y electores cautivos. Para ambos politólogos lo ideológico dejó de ser central en la vida orgánica de los partidos políticos.

Por mi parte sostengo que la ideología se mantiene en los partidos políticos en el Perú y fuera de ellos. Esta ideología produce un efecto de verdad sobre lo postideológico, es decir, que hace creer que los partidos políticos funcionan mejor sin ideología. Peter Sloterdijk denomina esta visión como parte de un nuevo funcionamiento dominante de la ideología. El sujeto cínico no se deja engañar por la falsa conciencia (ideológica) porque él tiene una conciencia ilustrada y, por consiguiente, toma distancia de la mascara ideológica. Según Zizek si bien el sujeto cínico no se deja engañar, irónicamente aún insiste con la mascara ideológica.

El fujimorismo es uno de los principales representantes de la ideología cínica porque negó a los partidos ideológicos para remplazarlos por la tecnocracia. Pero si bien no se dejó engañar por la mascara ideológica de los partidos tradicionales aplicó la mascara ideología neoliberal en el Perú. Parafraseando a Fernando Tuesta Soldevilla se puede decir que “no solo el partido ideal gana con ideología, también el partido real”. La mascara ideológica del neoliberalismo se mantiene en la Gran Transformación que irónicamente se contradice con el ideario político del Partido Nacionalista que tiene como primer punto el anti-imperialismo.

Por este motivo, es menester la inclusión del factor ideológico para comprender la crisis de los partidos políticos. La ideología no había muerto, estaba de parranda. Ante este panorama, una propuesta de Ley de Partidos sin diagnosticar el factor ideológico sólo reproduce la crisis del sistema de partidos políticos. La reflexión crítica de la ideología en los tiempos del pragmatismo es necesaria para construir concertadamente una visión de país: una República de Ciudadanos.

martes, 3 de julio de 2012

Mecanismos de Presión Política en la gestión pública: el caso de la Municipalización de la gestión educativa en el Perú


Hace dos semanas asistí a la presentación de una investigación titulada Mecanismos de Presión Política en la gestión pública: el caso de la Municipalización de la gestión educativa en el Perú elaborado por la Asociación de Politólogos Orientados al Servicio de la Sociedad (APOS) conformado por estudiantes de Ciencia Política de la Universidad Católica del Perú. La mesa estuvo conformada por la expositora Melina Galdos (representante de APOS), las/os panelistas Patricia Correa, Henry Pease (no pudo asistir, pero uno de sus asistentes leyó sus comentarios) y Martín Tanaka.

Cuando pensaba que continuaba la ronda de intervenciones del público asistente, los organizadores dieron por finalizado la actividad académica. Por este motivo, aprovechando las oportunidades de las redes sociales, envío mis comentarios con el objetivo de seguir contribuyendo a la iniciativa académica y ciudadana de los estudiantes de Ciencia Política.

Advertencia: Como Hennry Pease resaltó la importancia de profundizar un marco teórico sobre gestión pública en la investigación de APOS, lo cual suscribo, entonces mis aportes giraran sobre tres aspectos que a continuación deconstruiré.

1) Metáfora: bosque – árbol

Existe una vieja metáfora sobre el conocimiento de la realidad social. Esta es la metáfora del Bosque y el Árbol. Existen muchas investigaciones que logran observar el gran horizonte del bosque, temas históricos y estructurales, pero que no logran visualizar el árbol. En cambio existen análisis de caso que detallan las características del árbol, pero no logran visualizar el bosque.

La presente investigación se embarca en la focalización de un Árbol, la Municipalización de la Gestión Educativa, pero no logra relacionarlo con el bosque, es decir, el proceso de descentralización que viene a ser el marco de fondo en donde debe ser analizado el Plan Piloto de la Municipalización.

La investigación parte de la idea que el Plan Piloto de la Municipalización de la Gestión Educativa fue una de las propuestas más ambiciosas e integrales de la gestión de Alan García para dar solución al problema del alcance y calidad de la educación. Esta política, según la investigación, contempla un “plan coherente” que busca disminuir el costo del acceso a la educación y reducir las brechas sociales.

Se enfoca el árbol de la municipalización como un plan coherente, pero éste se contradice en la investigación cuando se afirma que el plan de municipalización contó con el apoyo del gobierno central, aunque en muchos aspectos “no era coherente con el proceso de descentralización educativa iniciado años anteriores”. Por una parte era coherente y por otra incoherente. Si el texto abordara a profundidad el proceso de descentralización en materia educativa, entonces se podría analizar con mayor precisión el plan de municipalización.

2) La tesis apolítica de la investigación

La primera conclusión de la investigación señala que el Plan Piloto de Municipalización no llegó a cumplir sus objetivos por motivos de diversa índole, principalmente por mecanismos de presión política. Es decir, que la presión política obstaculizó el logro de los objetivos.

Esta afirmación se articula con la tercera conclusión cuando los investigadores señalan a manera de moraleja que la gestión pública debe basarse en criterios técnicos-administrativos para ser eficientes. Si la gestión pública se ve imbuida por procesos puramente políticos entonces se modifican sus resultados.

Entonces, se concluye que la presión política de Alan García, La Defensoría del Pueblo, El SUTEP, El Consejo Nacional de Educación, entre otros, que estuvieron a favor y en contra de la vigencia del Plan de Municipalización facilitaron el fracaso de dicho plan.

Como se puede apreciar somos testigos de un discurso hegemónico en el mundo contemporáneo: la sociedad apolítica. En la década de los noventas Alberto Fujimori legitimó la idea que lo político es negativo para la sociedad. Los partidos políticos tradicionales, la militancia y las ideologías son elementos que distorsionan el equilibrio social. Algo que el antropólogo Carlos Iván Degregori denominó La Década de la Antipolítica que consistió en la denigración de la actividad política, la exaltación de los técnicos, de la eficacia y del pragmatismo. En esta lógica, la investigación también abogan por la tecnocracia para señalar que la “gestión pública” no debe ser política, ni tener presión política, sino conducirse por criterios técnicos administrativos. Parafraseando un viejo lema aprista se puede interpretar esta posición técnica como “solo la tecnocracia salvará al Perú”.

Debo señalar que este discurso tecnocrático tiene una serie de engaños ideológicos en materia de Gestión Pública. Sin política no existe la Gestión Pública. Los problemas públicos no pueden ser ajenos al ámbito político y, por ende, a la gestión pública. Es como plantear la necesidad de hacer una Ciencia Política sin política. La tesis apolítica y tecnócrata de la presente investigación tiene una serie de limitaciones sobre la gestión pública. No puede existir diseño y gestión de políticas públicas “puras” sin presión políticas de diversos actores sociales. A través de ellos se estructuran las condiciones políticas para la formulación e implementación de las políticas públicas.

3) Des-institucionalización de la OCR

Es necesario señalar el carácter “político” del Plan de Municipalización, es decir, no existió una “neutralidad” técnica-administrativa de dicho plan. Esto se comprueba por este plan modificó las funciones y competencias de La Oficina de Coordinación Regional -OCR-. En el Artículo 59 Decreto Supremo N° 006-2006-ED señala que la OCR es la responsable de coordinar y evaluar la gestión de las instancias de descentralización, coordinando las acciones de descentralización con los niveles de gobierno regional y local ). Pero la priorización del Plan de Municipalización de la Gestión Educativa desplazo dichas funciones institucionales de la OCR.

La des-institucionalización de la OCR se hizo tangible porque el plan piloto de municipalización no logró una articulación intergubernamental con los Gobiernos Regionales a través de las instancias de la gestión educativa descentralizada. Es decir no existió espacio de coordinación y concertación con los gobiernos regionales, quedando éstos relegados en un papel secundario en el proceso de municipalización.

La implementación del plan de arriba hacia abajo fortaleció el centralismo de la gestión educativa, es decir, el Ministerio de Educación tuvo una presencia activa y directa en las municipalidades comprendidas dentro del plan. Se hizo una gestión educativa sin descentralización. Como señaló Patricia Correa la Municipalización no es sinónimo de descentralización.

Comentarios Finales

Finalizo los comentarios felicitando la elaboración de la investigación de APOS porque en el Perú no es fácil legitimar una cultura de análisis y reflexión ciudadana sobre los principales problemas y retos que enfrenta la educación. Resaltar esta iniciativa porque surge de jóvenes estudiantes quienes tienen una vocación de repensar políticamente las políticas públicas en nuestro país. Como bien señaló Martín Tanaka “esta investigación inicia el camino hacia una tesis”. Entonces, los comentarios expuestos deben continuar el diálogo analítico para seguir contribuyendo un cuerpo de conocimiento en materia educativa, ciencia política y gestión pública con el objetivo de superar las brechas sociales.



martes, 5 de junio de 2012

La Deuda de los Aprendizajes


Todo tipo de deuda se debe pagar, pero en el Perú las cosas no funcionan de esa manera y, sobre todo, en el sector educación. Por este motivo, se sienten los pasos de una huelga nacional convocada para el 20 de Junio, liderado por el SUTEP que, dentro de los puntos del pliego de reclamos, exige el pago inmediato de la “deuda social”. La consigna de lucha sociopolítica sindical es “sin pago de la deuda la huelga continúa”, lo cual aumentaría la tasa de intereses de otra deuda nacional que ha sido silenciada por el tiempo: la deuda de los aprendizajes.

La génesis de la “deuda social” sucedió a inicios de la década de la antipolítica (Carlos Ivan Degregori) en el año 1990, cuando en el primer gobierno de Alan García se promulgó la Ley 24029 del Profesorado señalando en el Art 48: “el profesor tiene derecho a percibir una bonificación especial mensual por preparación de clases y evaluación equivalente al 30% de su remuneración total”. Con el gobierno Fujimori no se cumplió con el pago a los profesores generándose una deuda que se incrementó en los últimos gobiernos de Alejandro Toledo y Alan García. La deuda social se hizo histórica.

En el caso de la “deuda de los aprendizajes”, ésta se inició con la fundación de la República en el Perú. Según Alberto Flores Galindo una República sin Ciudadanos en donde la herencia colonial legitimó la jerarquía social. En la última Evaluación Censal de los Estudiantes (ECE) 2011 se mostró la reproducción histórica de las brechas sociales entre las zonas urbanas y rurales. Los indicadores mostraron que la “deuda de los aprendizajes” se incrementó de 29.7% a 30.5%, siendo los más perjudicados los/las estudiantes que viven en los poblados más alejados y pobres del país. Una deuda con la Promesa Peruana (Jorge Basadre) que es histórica y se encuentra pendiente de pago social.

Como podemos apreciar nos encontramos ante la encrucijada de la doble deuda educativa en el Perú. Una se relaciona con la otra. No se puede mirar la solución desde una de las posiciones porque la deuda continuaría incrementando los intereses sociales. Si volteamos el árbol de problemas nos encontramos con una oportunidad política para estructurar el nuevo pacto educativo que tenga como consigna el pago de ambas deudas históricas.

La pasión política que existe por la solución de la “deuda social” debe continuar produciendo sinergia con la “deuda de los aprendizajes”. Por tal motivo, el actual Gobierno reconoció la necesidad de pago de la primera deuda (presupuestado para el 2013) y, a la vez, el Ministerio de Educación está impulsando la Movilización Nacional por la Mejora de los Aprendizajes, convocando a todos los actores sociales, institucionales y políticos para que se involucren en acciones que permitan saldar con la “deuda de los aprendizajes”. Toda deuda se debe pagar para construir una República de Ciudadanos/as.

miércoles, 23 de mayo de 2012

El Amor en los Tiempos del VRAE


En los últimos meses, luego de una serie de muertes, renuncia de ministros y surgimiento de héroes nacionales, se han producido una serie de discursos sobre el VRAE buscando posibles soluciones. El consenso mediático se basa en la necesidad de establecer la unión entre los peruanos y, sobre todo, la clase política para luchar contra el narcoterrorismo. En este sentido el gobierno de Ollanta Humala debe mejorar las estrategias antisubversivas y reforzar el ejército y la policía nacional. Pero esta representación de guerra contra el enemigo radical no toma en cuenta el fondo del problema: el amor en los tiempos del goce.

La pasada semana en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya se desarrolló un evento titulado El Amor en los Tiempos del Goce. Las expositoras fueron las psicoanalistas María Hortencia y Marita Hamann quienes desde la perspectiva lacaniana analizaron el papel del amor y el goce en el mundo contemporáneo. La primera expositora, María Hortencia, señaló que la actual época se desplaza el amor entre los sujetos por la exigencia del goce por el consumo de los objetos. La ideología del mercado elabora propagandas comerciales como el de Nike cuyo lema de marketing es “nothing is imposible” que muestra que no existen barreras para el consumo global. El goce sin límites.

La segunda expositora, Marita Hamann, complementó la explicación señalando que el amor es el vínculo o nexo con el Otro. El lazo social con el Otro posibilita la relación amorosa. Pero actualmente el mercado global es inhóspito para el amor porque se prefiere la relación con los objetos: el fetiche de la mercancía (Marx). La ideología capitalista establece la creencia que el individualismo no necesita del Otro porque todo es posible por sí mismo. El sujeto narcisista puede llegar a la felicidad sin establecer el lazo social. Según Hamann unos de los ejemplos que describe el goce contemporáneo son las drogas que viene a ser el amante mudo por excelencia. La drogodependencia no tiene límites y activa el mandato neoliberal “goza todo lo que puedas”. Nada es imposible sin el Otro.

Desde una perspectiva sociopolítica retomo una afirmación de Marita Hamann: todas las historias oficiales (Estado Nación) son fallidas porque algo se escapa. Aquello que no puede ser reprimido por el orden simbólico representado por la historia hegemónica regresa como síntoma social. Los subalternos (pobres, excluidos y discriminados) retornan en la realidad produciendo conflictos sociales. Así sucedió con el Perú Avanza cuando la ideología mostraba los resultados exitosos del modelo de desarrollo primario exportador hasta que llegó el Baguazo. El síntoma social que cuestionó dicho modelo. Luego en el gobierno de Ollanta Humala se mantuvo el discurso ideológico que justificaba el sistema neoliberal con inclusión social hasta que surgió el Congazo.

Actualmente el síntoma social que perturba el orden simbólico del discurso oficial es el VRAE. Surge un sentido común que establece la creencia que la guerra en el VRAE es producto de los rezagos de ideologías trasnochadas “comunistas” que se articula con las garras del narcotráfico. Un fenómeno llamado narcoterrorismo. Pero lo que no dice esta creencia oficial es que el VRAE es producto de la hegemonía del pensamiento neoliberal en el mundo. Un pensamiento que desplaza el lazo social por el narcisismo, el individualismo, por el deseo hacia la mercancía. Los objetos desplazan a los sujetos.

La droga es la actual mercancía que produce una gran demanda global. Por tal razón el VRAE proporciona una oferta que hace realidad el goce sin límites. Millones de dólares llegan a cambio de droga, para alcanzar la satisfacción individual. El reino del consumo por el consumo. Irónicamente los senderistas del VRAE son los guardianes más fieros de la ideología neoliberal y sus mandatos hegemónicos. Gracias a ellos la maquinaria capitalista sigue produciendo y reproduciendo riqueza para acceder a la mercancía profana a través de sus dólares.

Resulta curioso que vuelva a surgir el “amor a la patria” para tratar de resolver el problema del VRAE. Pero éste es un amor sostenido por el fantasma ideológico que quiere estructurar una nueva historia oficial. La unión entre los peruanos sin mirar las jerarquías porque no desea construir lazo con el Otro pensando en comunidad, sino reproducir relaciones verticales. Este tipo de amor (militarizado) en los tiempos del VRAE solo quiere tapar los profundos síntomas sociales que son históricos y estructurales siendo mantenidos por el modelo neoliberal.

lunes, 30 de abril de 2012

Deconstruyendo Choledades


El pasado 20 de Abril  el Partido Constructores Perú realizó una actividad política-académica titulada Construyendo Choledades en donde se reflexionó sobre el tema de la identidad y representatividad política de lo cholo en el Perú. Un debate justo y necesario para seguir construyendo una visión de país compartido. El objetivo del presente artículo es deconstruir las ideas fuerza de los panelistas para abrir nuevas coordenadas que permitan ampliar y fortalecer la tesis de la identidad nacional del Partido Político Constructores Perú.

La mesa estuvo conformada, estructurada por un expositor (Ramiro Vargas) quien es militante del Partido Constructor y tres panelistas (Wilfredo Ardito, Elena Burga y Miguel Ángel Vallejo) quienes son especialistas en temas relacionado a lo cholo en el Perú. La metodología consistió en la exposición de la tesis de la identidad nacional del partido constructor, luego los comentarios analíticos de los panelistas y finalmente la intervención del público invitado. De esta forma se falsearía la tesis para visualizar nuevos ángulos y coordenadas que permita mejorar la propuesta constructora con un elemento fundamental: la participación analítica ciudadana.

A continuación resaltaré los principales comentarios de los panelistas:

Wilfredo Ardito utilizando una pizarra acrílica realizó los diferentes conceptos sobre lo cholo, muy parecido a los tipos ideales de Max Weber. Lo cholo como un significante contradictorio porque abarcó dos significados. a) El tradicional, peyorativo y racista que margina y denigra a las personas; b) La visión positiva y ética que reivindica la identidad (lo cholo como lo peruano). Según Ardito, si bien la identidad positiva lucha contra la discriminación, puede surgir el peligro del racismo invertido (pitucos discriminados por los cholos) y, a la vez, la imposición de una identidad nacional. Por ese motivo, él propuso la categoría de la “identidad acumulada”, es decir, una identidad abarcadora en donde se junta algo de inga, mandinga, nipón, pituco, etc. La inclusión radical.

Elena Burga por su parte fue tajante al señalar que el significante “Todos Somos Cholos” puede ser una trampa porque en el deseo de búsqueda de la identidad nacional se está estructurando una homogenización cultural. El peligro de afianzar la identidad para todos en un país con diversidad cultural de los pueblos indígenas. Ella hizo un viraje discursivo para enfocar la categoría de “igualdad” con respecto al tema de las oportunidades estructurales (económico y social). Entonces la identidad no puede estar divorciada de las condiciones materiales de vida porque de lo contrario nos encontraríamos en un escenario en donde se respecta la identidad y también la condición de pobreza y exclusión. Identidad sin inclusión.

Miguel Ángel Vallejo con un estilo transgresor tomando al toro por las astas señaló que lo cholo es una identidad imposible porque es dinámica y cambiante. Basándose en su experiencia del Coloquio Lo Cholo en el Perú como organizador indicó que lo cholo conceptualizado como un “mestizaje a la peruana” nos lleva al mismo cajón de sastre. Dice y no dice nada a la vez. Pero lo cholo puede ser una herramienta académica para que antropólogos y sociólogos quienes pueden ofrecer elementos de explicación y comprensión de la sociedad peruana. También se puede utilizar como una herramienta política porque abarca lo nacional como proyecto de país, pero tendría algunas limitaciones. Como por ejemplo, desde el marketing político el impacto de la propuesta chola en los pobladores de Bagua (indígenas awajún) no lograría una identificación política nacional. Finalizó con una preocupación similar a Elena Burga sobre el factor estructural a través de una pregunta ¿De qué forma todos los peruanos podremos obtener las mismas oportunidades económicas? para tener presente una visión holística de la política. Oportunidades para todos.

Como se puede observar, los panelistas coincidieron con la tesis sobre la identidad porque es un tema político que fortalece la lucha contra el racismo (Wilfredo Ardito), la desigualdad social (Elena Burga) y económica (Miguel Ángel Vallejo). Pero discreparon con la tesis en el sentido que la identidad chola homogeniza la diversidad cultural del país. Imponer una sola identidad que no abarca a todos, es decir, todos somos cholos así no te guste. Creo que es necesaria la deconstrucción crítica sobre la homogenización identitaria de los panelistas rescatando sus aportes para cumplir con los objetivos del evento. Constructores Perú no hizo la actividad para imponer, sino para construir democráticamente un sentido de pertenencia nacional.

La tesis de la Identidad Nacional tiene un subtitulo: Construyamos una nueva peruanidad, reconociendo nuestra identidad “chola” en una república de ciudadanos. Las principales afirmaciones de la tesis manifiesta: a) la identidad nacional debe tener un referente común de ciudadanía; b) la diversidad cultural del Perú no es un obstáculo para construir una identidad nacional peruana porque los ciudadanos podemos pertenecer simultáneamente a diversas formas de agrupamiento; c) el resultado del proceso de construcción de nuestra identidad debe ser un peruano moderno, que recoge las identidades locales y las tradiciones culturales anteriores; b)a partir de la nueva peruanidad se trocará la visión pesimista sobre nuestro futuro para recoger los elementos centrales del talento empresarial “cholo”, en el horizonte de una Civilización Latinoamericana, en formación.

Cuando se habla sobre la identidad es necesario tener en cuenta que ella se construye como negación al Otro. Soy peruano frente al chileno, soy de Alianza Lima frente a la U, soy de la comunidad campesina de Lucanamarca frente a la de Huarcaya, soy de Universidad San Marcos frente a la Católica, entre otros ejemplos. Sin negación no hay identidad. Entonces los panelistas al observar que la identidad “chola” como el principal significante para la construcción de la nueva peruanidad, entonces alegaron el peligro de la homogenización cultural, el racismo invertido y la falta de empatía con los indígenas. La identidad chola nacional niega a las otras identidades.

Rescatando la crítica de los panelistas, amplio el sentido de la tesis con los elementos que ella contiene a través de la deconstrucción. Es menester comprender que existen dos sentidos de construcción de identidad enmarcadas en la tesis: la política y la cultural. Para Constructores Perú la identidad que debe abarcar a todos los peruanos no es la “cultural” porque en la tesis se afirma explícitamente la vigencia de la “diversidad cultural”. Por consiguiente, la identidad cultural no es homogenizada en la tesis. Entonces la pregunta es ¿Cuál es la identidad la identidad nacional peruana que debe ser entendida como única? La respuesta es la identidad política, es decir, la ciudadana. Por esta razón el horizonte de país que propone el partido es una República de Ciudadanos.

Basándome en los aportes del antropólogo Carlos Iván Degregori se puede decir que en una República de Ciudadanos desaparece la jerarquía entre ciudadanos de primera y segunda clase. En esta forma de República, según Degregori “existe igualdad ante la ley, que tiene que ver con democracia, ciudadanía y derechos humanos. Y a partir de la igualdad, derecho a la diferencia, que tiene que ver, entre otros temas, con equidad de género, pluralismo”. Esta es la identidad nacional política que propone el Partido Constructores Perú con derecho a la igualdad y la diferencia, es decir, respetando la diversidad cultural, lo cholo como parte de lo diverso. En la nueva construcción nacional se debe rescatar a la identidad chola dentro del proyecto político ciudadano: el cholo republicano. El más choleado en la historia de la República sin Ciudadanos. Se reconoce y representa políticamente al cholo y sus talentos (como el empresarial) dentro de una nueva República, pero no se construye, como muchos pueden intuir, una “República de Cholos”, lo cual daría sentido a la crítica de los panelistas quienes focalizaron sus argumentaciones en la imposición de una identidad nacional chola frente a las demás identidades que conforman el país. Incluyendo a los indígenas no contactados.

Si bien la tesis de la identidad hace mención de la “cultura chola”, ésta no se profundiza ni desarrolla porque el tema central es la “identidad política” por la naturaleza del documento. Por este motivo, el subtítulo del evento enmarca a la identidad y representatividad política de las choledades. En la tesis pesa más lo político que lo cultural. Es necesario que Constructores Perú estructure y perfile una tesis sobre la “cultura” con una lectura crítica de la realidad rescatando los aportes de las diversas identidades en materia de políticas culturales en el Perú. También estaría pendiente la tesis sobre género que fue un significante señalado con preocupación por una de las participantes del evento: “se habla de lo cholo ¿y la chola?”. Con estos puntos en la agenda, la Comisión de Ideología de Constructores Perú seguirá contribuyendo analíticamente con participación social hacia la búsqueda concertada y política de una República de Ciudadanos/as.

viernes, 6 de abril de 2012

El Desborde Ideológico y la ¿Crisis de la Choledad?


El pasado mes fui testigo de la presentación del libro del antropólogo Matos Mar titulado PERÚ, Estado Desbordado y Sociedad Nacional Emergente” en donde se habló sobre la nueva peruanidad, el Otro Perú, tradición milenaria, la migración, la crisis del Estado, el cambio de rostro urbano de Lima, los barrios, los emprendedores, la sociedad emergente, entre otros. Si bien estos indicadores sustentaban y afirmaban la conformación de una sociedad chola, me llamó la atención que el concepto de “cholo” brillara por su radical ausencia en el evento. Por este motivo, el objetivo del presente artículo es reflexionar sobre las coordenadas ideológicas del texto de Matos Mar para deconstruir su propuesta política de una sociedad nacional emergente.

El primer paso es salir del “sentido común” que representa al texto de Matos Mar como algo exclusivo al mundo académico. Sólo entre doctores se entienden y entre ellos se aplauden. Debo decir que fue todo lo contrario, porque el texto desbordó lo académico para entrar al campo político. Este punto quedó aclarado cuando el autor en su discurso señaló explícitamente que su obra tiene como objetivo convencer a la clase política. Se deduce que él no quiere convencer a la comunidad académica porque Matos tiene ganada una gran trayectoria profesional como investigador y, a la vez, un reconocimiento a nivel internacional. El reto para él es político, el texto es didáctico para el gran público desbordado, con la intención de explicar la historia corta del Perú: 1940-2010 y legitimar su propuesta política de país.

El peso político del texto hace descuidar algunos aspectos académicos que señalaré a continuación. Matos Mar no toma en cuenta diversas investigaciones de otros científicos sociales y estudiosos en la materia que aportaron conocimiento para entender el mismo fenómeno. Tenemos en la lista a progresistas y liberales como por ejemplo: “El proceso de choloficación” de Aníbal Quijano, “De invasores a ciudadanos” de Degregori, Lynch y Blonded, “Caballo de Troya de los invasores” de Golte y Adams, “Nuevos Limeños”, Portocarrero, “Informalidad” de Hernando de Soto, “Lima Conurbana” de Arellano, “Emprendedor” de Guerra Garcia, entre otros. La ausencia del diálogo académico se ratifica en el libro desbordado porque no existe “bibliografía”, algo que es fundamental dentro del canon de la investigación social, sólo aparecen algunos autores en pies de páginas como referencia. Lo académico fue desbordado por lo político.

Con respecto al discurso político elaborado por Matos Mar su texto tiene como fundamento el relato de la histórica tensión entre El Perú Oficial (PO) y El Otro Perú (OP). El trauma nacional empezó en la Conquista Española y la Colonia en donde se estructuró dos repúblicas: españoles e indios. La vida republicana acentuó las diferencias y brechas sociales en donde la dualidad estructural, política, cultural y social no permitió la construcción de una nación, sino una sociedad fragmentada entre criollos limeños y provincianos. Matos Mar narra la solución al problema a través de una gesta heroica denominada “migración del campo a la ciudad” en donde se surge un actor social “el migrante” como protagonista de la nueva historia que va a superar la barrera dicotómica. La dialéctica de la dualidad (PO – OP) logra su histórica síntesis cuando El Perú Oficial es desbordado por El Otro Perú para hacer surgir la nueva sociedad nacional emergente.

En la parte final del texto Matos Mar acentúa el carácter épico del discurso histórico del actor social emergente: “La marcha de millones de provincianos del Otro Perú ha sido apasionante y gigantesca, salieron de sus pueblos buscando bienestar, presencia y reconocimiento en la vida nacional” (2012:569). Este reconocimiento tiene que ver con la representación política que debe articular las demandas y necesidades de quienes fueron excluidos, pero que ahora son los protagonistas de la nueva historia corta del Perú. Por este motivo, existe la meta política pendiente, que según Matos Mar se basa en lograr el Buen Gobierno para realizar los cambios estructurales que inserte a la sociedad emergente (competitivamente) en el mundo globalizado.

Si bien lo narrado por Matos Mar suena como lo “correctamente político”, es necesario retornar al campo de la deconstrucción académica para analizar las coordenadas ideológicas que contextualizan la elaboración y propuesta del modelo de sociedad nacional emergente. La historia corta del Perú narrada por Matos Mar se inició con la toma de la ciudad de Lima por el Otro Perú en la década de 1940 (barriadas), y es partir de la década de los noventas en donde se desarrolla el proceso de consolidación de la nueva sociedad emergente (Lima Norte, Este y Sur). El mayor éxito de los nuevos limeños, El Otro Perú emprendedor, sucedió en los últimos 20 años de vida republicana, es decir, en plena hegemonía y aplicación del modelo neoliberal. Se podría estructurar la siguiente ecuación explicativa: a mayor neoliberalismo, mayor éxito de la sociedad emergente.

Pero el éxito de los últimos 20 años de la historia corta del Perú descrita por Matos Mar se contradice en su texto cuando en el capítulo 3 “Lima La Plural: 1990-2010” él analiza la relación entre el Estado Neoliberal y el Otro Perú. Al principio tiene una visión crítica radical del neoliberalismo de la década de los noventas: desmontó el Estado, expropiaciones de empresas públicas, flexibilización del mercado laboral, modelo económico excluyente, entre otros. Luego Matos Mar entra en una posición ambigua cuando él señala que el nuevo modelo de Estado ratificó a los integrantes del Otro Perú la condición ciudadana ganada, pero a semejanza de sus predecesores, no fue capaz de satisfacer sus demandas urgentes. Y finaliza con una imagen positiva, que pese a sus reservas a las formas autoritarias de Fujimori, los gobiernos de Alejandro Toledo y Alan García mantuvieron el modelo neoliberal y lograron la dinamización de la economía, la suscripción del TLC con los Estados Unidos y la bonanza de los precios internacionales que aumentaron los ingresos fiscales.

Por una parte Matos Mar afirma que el Estado neoliberal no resuelve los problemas con sus programas económicos ortodoxos, pero por otro lado manifiesta un desafío para la segunda década del siglo XXI: “O asumimos el reto de aprovechar la feliz coyuntura económica, política y social o volvemos a perder la oportunidad” (2012: 550). La contradicción de Matos Mar se centra en su texto porque es un crítico del neoliberalismo que finalmente ha proporcionado una “feliz coyuntura”. Esta es la ventana de oportunidades que la clase política e intelectual debe entender para hacer los cambios estructurales que necesita la sociedad nacional emergente. Por este motivo, Richard Webb, en su calidad de comentarista del texto, reflexionó sobre la ventaja de tener un “Estado débil” porque éste fue necesario para el desborde popular. De lo contrario el Otro Perú continuaría discriminado y excluido por el Perú Oficial. La visión ideológica liberal de Webb confluye con la narrativa emergente de Matos Mar, en donde la aplicación histórica del modelo neoliberal coincide con el proceso histórico de consolidación de la nueva sociedad peruana en una coyuntura feliz.

El desborde ideológico (neoliberal) de Matos Mar se manifestó más allá del texto publicado, en una entrevista con la periodista Rosa María Palacios. Ella le preguntó ¿Usted ya no cree en el Estado de Bienestar? Matos Mar dijo “No, cada quien debe ganarse la plata trabajando, de su esfuerzo”. Esta respuesta forma parte del discurso ideológico liberal, es decir, la prevalencia del individuo frente al colectivo, que la entrevistadora había captado en instantes de segundos, Palacios continúo de forma sorprendida “Doctor, usted se ha convertido en un liberal a la vejez”, el antropólogo respondió “es que esa es la única manera, es el único camino”. Para Matos Mar Otro Mundo no es posible.

Esta respuesta puede interpretarse con las teorías críticas contemporáneas (Fredic Jameson) que afirman que la hegemonía cultural del neoliberalismo produce un nuevo imaginario social: que ya nadie considere seriamente alternativas posibles al capitalismo global. http://www.observacionesfilosoficas.net/elespectrodelaideologia.html. Según Slavo Zizek las industrias culturales como el cine producen que la imaginación popular se encuentre perseguida con imágenes constantes del eminente colapso de la naturaleza, una catástrofe mundial o el fin del mundo, en vez de visualizar un modesto cambio en los modos de producción del capitalismo. La ideología es clara, la única forma de acabar con el capitalismo es destruyendo el mundo, por ende, mientras estemos con vida, sólo existe un único camino. Matos Mar lo confirma con la coyuntura feliz del neoliberalismo en el Perú.

Ese único camino comprendió la aplicación del modelo neoliberal de los últimos 20 años que posibilitó la sociedad emergente y el éxito de los peruanos emprendedores. Esta lógica ideológica de Matos Mar coincide con los pensamientos liberales de Hernando de Soto, Arellano y Guerra García quienes señalaron el peligro de la presencia del Estado y los beneficios del mercado. El cambio del modelo estructural del Estado consolidó el escenario del capitalismo y emprendimiento popular. El neoliberalismo también desbordó el Estado. Por esta razón, el slogan político “El Perú Avanza” del aprismo neoliberal fue realidad para el Otro Perú emergente, dentro de la propuesta histórica de Matos Mar.

El desborde ideológico también abarcó el campo cultural identitario nacional. La propuesta identitaria de Matos Mar comprende al actor emergente y emprendedor, pero no toma en cuenta al cholo. Resulta un poco extraña la ausencia conceptual de cholo, luego de ser testigos del Coloquio Lo Cholo en el Perú organizado por la Biblioteca Nacional, liderado por Hugo Neira que entre los años 2006 y 2008 representó el más vasto de los foros sobre las culturas nuevas de actividad urbana, política, social y cultural, siendo el significante central lo “cholo”. Y Matos Mar también participó de mencionado coloquio, siendo publicado en el segundo tomo como uno de los principales referentes de la choledad peruana. Aun así el concepto cholo entró en crisis conceptual para el nuevo Perú emergente.

Pareciera que la propuesta de nueva identidad (emergente-emprendedora) entrará en un proceso de blanqueamiento conceptual para tener una mejor aceptación de la sociedad. Ayer cholo, hoy emergente-emprendedor. Corresponde señalar que el blanqueamiento es una estrategia subalterna de superación de las barreras de una sociedad racista como la peruana. Si bien Matos Mar habla enérgicamente que el Perú Oficial discriminó y excluyó estructuralmente (económico, social y político) al Otro Perú, no hace explícito el tema del “racismo”. Según Wilfredo Ardito negar la existencia del racismo constituye un mecanismo de defensa, muchos peruanos creen que podrían enfrentar las otras causas de discriminación: pueden mejorar su posición económica, cambiar su ubicación geográfica o incorporar patrones culturales occidentales, y de esta manera evitar ser discriminados”. La negación del racismo ocurre con la peruanidad emergente narrada por Matos Mar que desbordó el Estado Oficial para mejorar su posición económica (emprendedores), su ubicación geográfica (la migración) e incorporó patrones culturales occidentales (modernidad y globalización) para evitar ser discriminados.

Se puede rastrear la crisis conceptual de lo cholo y la ausencia del problema del racismo en el texto por medio de la autobiografía del autor. En el Capítulo 1 “Derrumbe del Orden Tradicional sin Modernización” aparece los datos de la vida de Matos Mar quien nació en Cora Cora (capital de la provincia de Parinacochas) en el departamento de Ayacucho y que había migrado a la ciudad de Lima en el año 1929. Su familia se alojó en el Cercado de Lima, en los Barrios Altos (capital del criollismo) en la calle la Huaquilla 133 en cuya esquina se encontraba la Peña Horadada y la Plaza Italia. En la vida cotidiana de barrio el autor del desborde popular era conocido por sus vecinos como el Cholo Matos. En este pasaje del libro (de 564 páginas) aparece por única vez el significante “cholo” como un adjetivo de su apellido para identificar al niño ayacuchano. Pero si tomamos el contexto histórico y cultural del significante cholo se puede deducir que éste significante tenía un significado peyorativo, negativo y racista: el cholo como el Otro no limeño, migrante, indio que viene de la provincia. Ese fue el significado de cholo que Matos Mar había experimentado en su niñez como migrante ayacuchano que vivía en la capital. Lo cholo como adjetivo descalificativo y racista es afirmado por Matos Mar en una entrevista realizada últimamente con Jaime de Althaus (24-03-2012) en donde el autor del desborde popular sostiene la propuesta de una “sociedad plena” para dejar de lado los conceptos de cholo, indio y serrano. Como se puede observar la carga peyorativa de cholo se mantiene aunque pase los años.

La negación del concepto cholo nos remite a la reflexión de Víctor Vich quien analiza la canción popular “Cholo soy y no me compadezcas” (de Luis Abanto Morales), en donde él señala que la letra de la canción representa como el discurso del poder que ha nombrado al Otro y ha terminado por constituirlo como un sujeto inferior. Ser cholo es sinónimo de indio, de pasado, subalterno. Esta visión de lo cholo (como inferior) solo comprueba, según Vich, la eficaz interiorización de definiciones que el subalterno (cholo) ha hecho de sí mismo dentro del marco del discurso colonizador. Por este motivo, la preferencia de Matos Mar por lo emergente y emprendedor que es resignificado como ciudadano y moderno, con una proyección de futuro en el proceso de globalización.

Ante la pregunta del Partido Político Constructores Perú ¿Cholo de mierda o Cholo power?
http://podercholo.blogspot.com/ se puede decir que el nuevo texto de Matos Mar niega el concepto de “cholo” bajo la lógica del desborde ideológico en donde todos somos emergentes y emprendedores. Todavía las puertas del debate no se encuentran cerradas, ni existen verdades canónicas. Desde mi punto de vista el concepto de cholo es un significante vacío (Ernesto Laclau) cuyo significado se encuentra en una lucha pública, batalla ideológica, con diferentes interpretaciones. Este fue el caso del Coloquio lo Cholo en el Perú que apostó por resignificar el concepto de cholo como positivo (power) para la sociedad o últimamente el documental Choleando en donde pone en tela de juicio el problema del racismo del Perú. La idea es seguir acumulando estrategias con democracia y diálogo social para la construcción de una República de Ciudadanos/as.

Artículo Publicado en el blog República de Ciudadanos:

domingo, 18 de marzo de 2012

Ideología sin partido

Desde la década de los 90tas se ha legitimado un sentido común en el imaginario social: la dicotomía entre partidos tradicionales e independientes. Los primeros con ideología (izquierda - derecha), los segundos con pragmatismo. Ambos tipos de partidos no pudieron cumplir la promesa peruana (Jorge Basadre), sino que existió la reproducción de la pobreza y la marginación. En la crisis de los partidos políticos surgen una serie debates y polémicas sobre las diversas formas de comprender y superar éste problema que no permitió la construcción de una sociedad democrática con una legítima representación política.

Una corriente de opinión que señala la necesidad de ideología en los partidos políticos porque de lo contrario la ausencia de ideología, principios, mística y convicción, sólo permite a los partidos ser funcionales en procesos electorales. Una vez en el gobierno los independientes sólo importan los fines valiéndose de cualquier medio, afectando a la ciudadanía. En cambio la otra corriente de opinión sataniza la ideología de los partidos políticos, representándolo como un obstáculo, una elegante forma de perder el tiempo, mientras los problemas sociales siguen vigentes. Bajo esta lógica sólo el pragmatismo salvará al Perú, las obras hablan por sí solas.       
Si antes la disputa política era “izquierda vs derecha”, ahora ésta ha sido desplazada por “ideología vs pragmatismo”. Una especie de desideologización de lo político. Pero más allá de la segunda dicotomía, es necesario indicar que existe un factor que no ha sido tomado en cuenta para analizar la crisis de los partidos políticos. Esta es la “ideología sin partidos”. La construcción de la visión de país, de la sociedad y los individuos no dependen de los partidos políticos, sino de las industrias culturales: cine, televisión, periódicos, redes sociales, entre otros. La hegemonía de la ideología neoliberal no se encuentra capturada por un partido de la derecha, éste es trascendido por el proceso económico y cultural de la globalización. Slavo Zizek denominaría éste fenómeno como “capitalismo cultural”.
La ideología sin partidos es uno de los factores que posibilitó el escenario para el surgimiento de los partidos independientes y, a la vez, el descrédito a los partidos tradicionales (izquierda – derecha). Por lo tanto, es un factor que debe ser tomado en cuenta en el diagnóstico sobre la crisis de los partidos políticos. Si bien existen problemas puntuales e internos que los partidos políticos deben criticar como por ejemplo el texto Auge y la Crisis de la Izquierda Peruana, editado por Alberto Adriazén, es necesario observar el bosque, es decir, las coordenadas ideológicas que despolitizó lo político en el Perú contemporáneo.  
La mayoría de la gente no cree en la militancia política, los partidos políticos y las ideologías. Sólo quieren que los políticos le solucionen sus problemas concretos, más obra y menos palabras. Cuando el fujimontecinismo tenía el control del gobierno, las fuerzas armadas y los medios de comunicación surgió el significante “roba pero hace” que se había naturalizado en el imaginario social por la ausencia de una ciudadanía participativa y vigilante.  Según Carlos Iván Degregori existió una década de la antipolítica que consistió en la denigración de la actividad política, la exaltación de los técnicos, de la eficacia y del pragmatismo. Más caudillismo y menos institucionalidad.
 Lo antipolítico ha pasado las dos décadas en el Perú por medio de la ideología sin partidos que se manifiesta por diversos medios, actores sociales y espacios, irónicamente incluye el espacio político. En la última presentación de PPK (Pedro Pablo Kucynski) con sus PPKausas en el parque Kennedy en Miraflores, el candidato presidencial señaló a sus jóvenes seguidores que ellos deben formar un movimiento, pero no un partido porque éstos “apestan”. No al partido político, pero sí la ideología hegemónica que defiende PPK: un militante sin partido.
Finalmente, la desideologización de la política es un producto ideológico, entonces es necesario seguir, creativamente, en la batalla ideológica para la construcción de una República de Ciudadanos/as.

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