martes, 25 de julio de 2017

El Club de la Pelea del Frente Amplio



Raúl Rosales León (Waro)

Ahora resulta que el campo del séptimo arte puede seguir brindando algunas coordenadas para analizar la crisis institucional del Frente Amplio (FA) como un frente político. Una crisis que es transversal en la bancada congresal, las dirigencias y las bases en donde existen coincidencias programáticas y, a la vez, hondos desencuentros que tuvieron como proyecto sin resultado la ruptura del frente político FA. Surgió una rivalidad interna sin reglas claras de juego entre el Frente Amplio Partido (ex Tierra y Libertad) liderado por Marco Arana y el Movimiento Nuevo Perú liderado por Verónica Mendoza en el marco del Frente Amplio como frente político que intentó o sigue intentando ser una alternativa de poder. En ese sentido, la película seleccionada para analizar esta situación de fragmentación interna del FA es El Club de la Pelea porque representa la historia de un conflicto de dos actores antagónicos que en el fondo fueron lo mismo.

El Club de la Pelea fue estrenado en el año 1999 bajo la dirección de David Fincher (film basado en la novela escrita por Chuck Palahniuk) y protagonizado por Edward Norton y Brad Pitt. En la película ambos actores se conocen en un viaje en avión, luego se construye una relación amical para formar un club de la pelea de manera informal practicando un boxeo sin guantes en las calles y los sótanos de los bares.  Poco a poco el club comienza a atraer a varios socios quienes esperan la madrugada para pelear. Surge una relación tensa y conflictiva entre el personaje trabajado por Edward Norton (que en el film no tiene un nombre) que rompe con su vida rutinaria de oficinista y Tyler Durden personificado por Brad Pitt que tiene clara la filosofía de liberación antisistema. El proyecto común de ambos personajes fue la destrucción de la cultura consumista del sistema capitalista a través de la conformación de una organización integrada por los socios del club de la pelea a nivel nacional. A lo largo de la película los dos personajes dialogan, discuten, pelean y tienen relaciones sexuales con la misma mujer: la enigmática y oscura Marla Singer personificada por Helena Bonham Carter.

El punto central del Club de la Pelea fue descubrir que los dos protagonistas eran la misma persona. En palabras de Slavoj Zizek: “Hacia el final de la película aprendemos que el narrador desconoce que ha estado llevando una doble vida hasta que la evidencia se hace tan aplastante que ya no puede negar el hecho: Tyler no tiene existencia fuera de su mente. Cuando otros personajes interactúan con él, lo están haciendo en realidad con el narrador, que ha incorporado a la persona de Tyler”. La película representó el síntoma de la doble personalidad en los tiempos del capitalismo cultural.

Este caso de personalidad múltiple se reproduce en el Frente Amplio a partir de su Segundo Congreso Nacional en el año 2016 cuando se aprobó el promover la institucionalización integral del Frente Amplio para que todos los miembros tengan los mismos derechos. Luego del congreso se consolidó un hondo desencuentro entre el FA Partido (TyL) y una nueva organización política denominada Movimiento Nuevo Perú (MNP) conformado por ex militantes del Frente Amplio Partido (TyL) y organizaciones políticas del Frente Amplio (frente político). Lo común de las dos organizaciones políticas en conflicto fue que comparten la misma plataforma programática del FA frente. Ambos visualizan constituir una fuerza y alternativa política de izquierdas de gobierno y poder popular contribuyendo al quiebre el régimen político, el modelo económico y el consenso neoliberal convirtiéndonos en factor de transformación y refundación del país. Las dos organizaciones políticas apuestan por la democracia radical.  


Pero el performance realizado por los protagonistas de la crisis del Frente Amplio se asemeja al lado oscuro del Club de la Pelea cuando Edward Norton empieza a luchar contra sí mismo en presencia de su jefe: una escena de autodestrucción. Luego de las últimas elecciones el Frente Amplio llegó a ser la segunda fuerza política del Congreso a la República con 20 congresistas liderando cuatro comisiones, pero luego de la lucha contra sí mismo se produjo una ruptura y ahora tienen 10 congresistas por grupo político y menos peso político porque solo pueden liderar dos comisiones. En términos futbolísticos se podría decir que el Frente Amplio se hizo un autogol de media cancha, incluyendo las agresiones mutuas dentro de la bancada. Según Rocío Silva Santistebanambos grupos han construido a los otros como sus referencias especulares para desautorizarlos: unos por endogámicos, otros por querer ser demasiado exogámicos; unos por infraternos (léase traidores), otros por caudillistas; unos por verolovers, otros por aranistas”. El Club de la Pelea del Frente Amplio fue una lucha contra sí mismo.

El Club de la Pelea del Frente Amplio debilitó políticamente a las fuerzas de izquierda que apostaron por ser alternativa de gobierno a través de la estrategia del frente político. Esto se cotejó el pasado 17 de julio cuando la empresa IPSOS mostró los resultados de una encuesta con la siguiente pregunta: ¿Quién cree que es el responsable de la ruptura?. Los resultados fueron los siguientes: 26% identifica al sector liderado por Marco Arana, luego con 23% continúa el sector liderado por Verónica Mendoza y finalmente el 45% identificó a ambos sectores como los responsables y, además,que la izquierda siempre se divide. Esta representación del mito de la eterna división de la izquierda será utilizada por los opositores políticos de derecha en las siguientes elecciones a nivel nacional, regional y local.    

Frente a los sentidos comunes que visualiza una izquierda que siempre se divide, es necesario el ejercicio de la unidad en la diversidad porque es fundamental cambiar las prácticas para legitimar una propuesta política de izquierda en el marco de la democracia radical. Pero sin reglas claras de juego y una débil radicalización de la institucionalidad seremos testigos de otra ruptura. Una nueva Otredad de izquierda que entra al Club de la Pelea.   

viernes, 6 de enero de 2017

El caviar es el Otro




Por: Raúl Rosales León (Waro)

El día de ayer se inauguró la exposición individual del artista plástico Marcos Palacios titulada “Santos” en el Centro Cultural Ricardo Palma en el distrito de Miraflores.  Según Paola Tejada, curadora de la exposición, Santos es una reflexión sobre lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Por ese motivo, el artista representa seres antropomorfos, híbridos e ininteligibles en una serie de siete lienzos en oleos sobre tela.  En la muestra existe tres lienzos que se titula Otros que constituyen la fabricación de la otredad sin límites incapaz de dialogo sobre un nosotros diverso .

Un indicador de incapacidad del nosotros diverso fue comprobado por el congresista Jorge Castro del Frente Amplio (FA) quien estructuró una Otredad dentro del FA.  Esta otredad de izquierda es el grupo caviar. Según el congresista: “Aquí hay dos visiones diferentes del país, que ustedes lo conocen aquí como el grupo caviar. Hay una visión que tienen los de acá, el centralismo limeño contra las otras provincias”. Esta construcción de la otredad caviar es factible por la estructuración dicotómica de la realidad política enunciado por el congresista en donde solo existen caviares y provincianos en el Frente Amplio.  Los provincianos puros representados por Tierra y Libertad y la Otredad caviar representado por el sector que respalda a  Verónica Mendoza que impulsa la inscripción electoral del partido Nuevo Perú.    

Luego el congresista Jorge Castro haciendo uso del significante caviar realiza una explicación de un nuevo fenómeno sociocultural: el proceso de caviarización en el Perú.  Según el congresista: “es el hecho que muchos provincianos que llegan a Lima se sienten más limeños, se caviarizan. En todo caso para la percepción al interior del país, no está en la línea que nosotros aspiramos como provincianos”. Bajo esta lógica, no solo hay que ser provinciano, sino parecerlo porque de lo contrario se caviariza. Esta construcción dicotómica de caviar vs provinciano homogeniza y desvalora la fortaleza estratégica del Frente Amplio compuesta por la ciudadanía y organizaciones políticas, sociales, gremiales y culturales. Esta fortaleza estratégica del Frente Amplio permitió que Jorge Castro obtuviera la confianza del electorado para ser congresista, pero él está jugando un partido aparte con otras reglas de juego ajeno a los principios y  programa del FA.    

Jorge Castro finaliza señalando lo siguiente: “Nosotros hemos tratado de que el Frente Amplio no solo esté compuesto por Tierra y Libertad. Hemos tratado de aperturar, y le damos la bienvenida a Verónica Mendoza para fortalecerlo, pero ella no puede utilizar el logo del Frente Amplio”.  Aparte que representa a Verónica Mendoza como una provinciana que se caviariza, también le prohíbe que use el logo del FA. Esta construcción vertical de la otredad caviar me hace recordar un texto de Víctor Vich titulado El caníbal es el Otro en donde afirma: “la discriminación continúa siendo un  problema central del país pero ésta no debe ser entendido como una cuestión puramente conductual (referido simplemente a la acción de individuos) sino, sobre todo como un modelo autoritario de modernidad que afirma que sólo algunos poseen la verdad y el conocimiento, los “otros” deben ser tutelados o aniquilados material y simbólicamente” (2002:77).  En ese sentido, la estructuración del “grupo caviar” dentro del Frente Amplio enunciado por el congresista Jorge Castro (poseedor de la verdad, el conocimiento y el logo del FA) tiene esa dimensión autoritaria de aniquilación simbólica y política.     

Por otra parte, resulta irónico que el significante caviar que fue construido por las fuerzas políticas conservadoras y de derecha se reproduzca y legitime dentro de las fuerzas políticas progresista y de izquierda (Frente Amplio). Según Alberto Adrianzén en el Perú el significante izquierda caviar: “fue usado por los fujimoristas, los montesinistas, los apristas, los ultraizquierdistas, los neoliberales, la derecha, los senderistas, los católicos del Opus Dei, etc.”  Y ahora es usada por el congresista Jorge Castro del Frente Amplio porque a falta de argumentos sólidos, solo le queda usar el significante caviar para descalificar a frenteamplistas que tienen  legitimas discrepancias con Tierra y Libertad.   

Suscribo el análisis de Alberto Vergara sobre el significante caviar que es un síntoma de algo más grande; según el autor: “Es síntoma de un país donde cualquier discusión programática ha quedado en el olvido, donde no hay partidos y prima una fragmentación sin límites, y donde padecemos a una clase política desprovista de toda idea. En ese desierto intelectual y político triunfan la chapa y el apanado” (2013:54).  En ese sentido, la construcción de la otredad caviar de izquierda entre izquierdistas es un síntoma de la crisis de institucionalidad que atraviesa el Frente Amplio.  

Por ese motivo es urgente la radicalización de la institucionalidad en el Frente Amplio porque de lo contrario se abre las condiciones para la fabricación de más otredades políticas de izquierda.  Sin reglas institucionales claras de juego y la radical ausencia voluntad política de los/as frenteamplistas para seguirlas, no se tendrá una segunda oportunidad en la tierra para hacer “juntos un país diferente”.  

Bibliografía

VERGARA, Alberto (2013) Ciudadanos sin República.  ¿Cómo sobrevivir en la jungla política peruana? Lima: Planeta.

VICH, Víctor (2002)  El caníbal es el Otro. Violencia y cultura en el Perú contemporáneo. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.

viernes, 30 de diciembre de 2016

La Invención de lo cotidiano. Artes de hacer (Michel de Certeau)


Por: Raúl Rosales León (Waro)

En primer lugar para explicar la lógica subyacente del texto de Michel de Certeau utilizaré la imagen de una máquina de escribir mecánica. Esta máquina es producida por la industria moderna con el objetivo de satisfacer la necesidad del cliente.  Existe un usuario o usuaria que consume dicho producto en el marco del mundo laboral de oficina.  Una oficina jerarquizada por jefes o jefas que tienen una mirada vigilante y panóptica del trabajo realizado por todos los/las trabajadores/as. Bajo esta óptica las máquinas de escribir solo sirven para escribir, mientras que los/as usuarios/as solo obedecen las ordenes pasivamente para ganar el pan de cada día en horario de oficina.

Frente a este escenario de la oficina panóptica, Michel de Certeau se plantearía la siguiente pregunta ¿la máquina de escribir solo sirve para escribir?  Una respuesta es brindada por Leroy Anderson quien compuso una canción denominada “La Máquina de Escribir” para la película Lío en los Grandes Almacenes protagonizada por Jerry Lewis en 1963.  Lo singular de esta composición musical es la utilización de la máquina de escribir para hacer música. Esta composición tiene la característica de usar todos los instrumentos de una orquesta sinfónica con la inclusión de la máquina de escribir que por medio de su peculiar sonido hace juego con la composición musical. En esta lógica la máquina de escribir no solo sirve para escribir porque fue reapropiada para otro uso.

La lógica subyacente del texto de Michel de Certeau enfoca su propuesta de la siguiente manera: “la cultura común y cotidiana en tanto que esta es apropiación (o reapropiación); en el consumo o recepción considerado como una manera de practicar” (2010:XXI). En este sentido,  el arte de hacer se basa en considerar el consumo como una manera de reapropiación de los productos por medio de la práctica que inventa lo cotidiano. El autor abrirá interrogantes sobre las operaciones de los usuarios supuestamente condenados a la pasividad y disciplina. 

El cuestionamiento de Michel de Certeau a la pasividad de los usuarios-consumidores se estructura frente a figuras teóricas de oposición.  Estos teóricos asumen la pasividad de los usuarios/as que son disciplinados/as y controlados/as en la microfísica del poder (Michel Foucault) y, al mismo tiempo, reproducen las jerarquías sociales y repetición de las ideológicas por medio de su docta ignorancia (Pierre Bourdieu). Frente a la propuesta teórica de ambos intelectuales del poder, el objetivo de Michel de Certeau consiste en “explicitar las combinatorias operativas que componen también una cultura y exhumar los modelos de acción característicos de los usuarios de quienes se oculta, bajo el sustantivo púdico de consumidores, la condición de dominado (lo que no quiere decir pasivos o dóciles) (2010:XLII). En ese sentido, lo se inventa con mil maneras de casar furtivamente en donde los cazadores representan a estos consumidores con capacidad de agencia.

Dejar de lado la representación del consumidor pasivo para visualizar al consumidor cultural, Michel de Certeau analiza al nuevo consumidor con capacidad de manipulación para emplear los productos desde la lógica de la reapropiación y no reproducción. Estas maneras de hacer estructura el procedimiento de las prácticas de lo cotidiano que conlleva a innumerables prácticas culturales. En estos márgenes de acción surge el “hombre ordinario” que según el autor en la vida cotidiana estructura prácticas culturales a través de una serie de artimañas de reapropiación de los productos de consumo.  En ese sentido, en la cultura ordinaria el orden es puesto en juego por un arte de hacer y, por medio de este arte, se inventa lo cotidiano.  Según el autor: “mil maneras de hacer/deshacer el juego del Otro, es decir, un espacio instituido por otros, caracteriza la actividad, sutil, tenaz, resistente, de grupos que, por no tener uno propio, deben arreglársela en una red de fuerzas y representaciones establecidas” (2010: 22)

El modelo de análisis de Michel de Certeau sobre las prácticas culturales estructurado en la invención de lo cotidiano, es tomado bajo la lógica de la guerra. La guerra entendida desde la planificación y gestión por medio de estrategias y tácticas.  Estos dos elementos (estrategia y tácticas) le servirán como un modelo de análisis de las prácticas culturales y, sobre todo, comprender como se produce la resistencia de los supuestos consumidores pasivos.

El autor denomina como estrategia: “al cálculo (o la manipulación) de las relaciones de fuerzas que se hace posible desde el sujeto de voluntad y de poder (una empresa, un ejército, una ciudad, una institución científica) resulta aislable” (2010:42). En la perspectiva de la estrategia se postula un lugar y espacio fijo (mapa) que está bajo la mirada  panóptica.  En el mapa de operaciones se administra las relaciones con una exterioridad (enemigo). Finalmente transforma la incertidumbre en espacios legibles. La estrategia sería el Otro con una serie de mandatos culturales panópticos de control y vigilancia.

Con respecto a la táctica, Michel de Certeau lo identifica como la capacidad de resistencia de los consumidores. A diferencia de la estrategia, la táctica es comprendida como la acción calculada que determina la ausencia de un lugar propio. No cuenta con una visión global ni totalizar del adversario. Por ese motivo, se actúa en el terreno que se le impone, aprovecha las ocasiones, crea sorpresas y es astuta. Le resulta posible estar allí donde no se le espera y convierte la posición más débil en la más fuerte.   Según el autor: muchas prácticas (hablar, leer, circular, hacer las compras o cocinar, etcétera) son de tipo táctico” (2010:L). Estas tácticas corresponde al arte de hacer jugadas en el campo del otro, astucia de cazadores, capacidades maniobreras y polimorfos. 


Según Michel de Certeau es necesario interesarse por las operaciones de reapropiación de los productos culturales. Este interés estructura la hoja de ruta del texto en donde se visualiza una serie de reflexiones de diferentes prácticas culturales: el arte de hablar, escribir, leer, uso del espacio, de creer, memoria, entre otros.  A continuación se hará una reseña de las principales artes de hacer de la invención de lo cotidiano.

En el arte de hablar, según el autor, el acceso a la cultura empieza cuando el hombre ordinario se convierte en narrador.  Es decir, tiene la capacidad de reapropiación del lenguaje. Por esta razón el autor hace mención de Wittgenstein quien teoriza sobre los usos lingüísticos, en donde  el lenguaje tiene una multiplicidad de herramientas. Según Michel de Certeau: “tratar el lenguaje como un lenguaje ordinario, sin poder “dominarlo con la mirada”, sin visibilidad a partir de un lugar distante, es tomarlo como un conjunto de prácticas en la que se halla implicado y mediante los cuales trabaja la prosa del mundo” (2010:16). Desde la lógica el autor señala que en el arte de hablar existe la capacidad de los usuarios/as para el empleo del lenguaje.

Con respecto al arte de escribir, Michel de Certeau señala que esta es una actividad concreta de construir sobre un espacio propio: la página. El sujeto es el amo de la escritura.  En el arte de escribir se construye una realidad, y toma como ejemplo la novela de Robinson Crusoe escrita por el  inglés Daniel Defoe (publicada en 1719): “la novela combina tres elementos…: la isla que delimita un lugar propio, la producción de un sistema de objetos por parte del sistema dominante, y la transformación del mundo natural” (2010:150). La imagen del sujeto aislado que por medio del lenguaje se hace objetiva la realidad que se describe (la naturaleza de la isla y a otro habitante Viernes).  Por otra parte, se trabaja la idea de colocar el cuerpo (social y/o individual) bajo la ley de la escritura, según el autor: “lo que está en juego se refiere a la relación del derecho al cuerpo, un cuerpo en sí mismo definido, circunscrito, articulado por lo que se escribe de él” (2010: 152). El hombre ordinario al ser amo de la escritura abre la posibilidad que la historia se puede rehacer al partir del texto.

En el arte de leer, Michel de Certeau señala que la lectura se ha convertido en la acción del ojo.  Esta imagen sale del sentido común que la lectura es un acto pasivo.  El autor hace un símil entre la relación producción-consumo y escritura-lectura.  Así como se piensa que los consumidores son pasivos frente a los productos, de igual manera se piensa con los lectores frente a los textos.  Según el autor: “ayer, este texto era escolar. Hoy, el texto es la sociedad misma. Tiene forma urbanística, industrial, comercial o televisiva. Pero la mutación que ha hecho pasar de la arqueología escolar a la tecnocracia de los medios no ha dejado huella en el postulado de la pasividad propia del consumo: un postulado que, justamente, debe discutirse” (2010:179).  Por ese motivo, Michel de Certeau discute la pasividad de la lectura afirmando que dicha actividad se caracterizada por los avances, retrocesos, tácticas y juegos con el texto. Un ejemplo de la actividad de la lectura son los cursos de lectura veloz que representa la ausencia de pasividad de esta práctica cotidiana.

Otro tema de análisis de Michel de Certeau que destaca consiste sobre la práctica del espacio. Según el autor la ciudad está a merced de los movimientos contradictorios que se compensan y combinan fuera del poder panóptico. El andar es no tener lugar.  Los practicantes ordinarios de la ciudad tienen múltiples maneras de hacer en el espacio urbano. El autor señala lo siguiente: “estas prácticas del espacio remiten a una forma específica de operaciones (de maneras de hacer), a otra espacialidad (una experiencia “antropológica”, poética y mítica del espacio) y una esfera de influencia opaca y ciega de la ciudad habitada” (2010:105). Estas formas de prácticas microbianas, singulares y plurales que se escapan de la disciplina panóptica que observa desde la cima de los grandes edificios. 

En el arte de creer, Michel de Certeau entiende por creencia: “no el objeto de creer (un dogma, un programa, etcétera), sino la participación de sujetos en una proposición, el acto de enunciarla al tenerla cierta, dicho de otra manera, “una modalidad” de la afirmación y no su contenido” (2010:194).  El autor analiza este acto de creer en el campo religioso y político para analizar la transformación del creer en la sociedad: “en realidad (la historia y la semiótica lo muestran), la participación del creer pasa de mito en mito, de ideología en ideología, o de enunciado en enunciado” (2010:197). En este sentido, las organizaciones políticas sustituyen a las Iglesias como lugares de prácticas de creyentes. La transformación de la creencia pasa de creer en lo que no se ve hacia el creer en lo que se ve; el nuevo postulado es creer que lo real es visible. Según el autor: “el simulacro contemporáneo es en suma la localización última en creer en el ver; es lo visto identificado con lo que debe ser creído” (2010:203).

El texto de Michel de Certeau no apunta a estructurar un proyecto sobre la invención de lo cotidiano, sino una trayectoria. Lo cotidiano se inventa y se rehace. El autor señala que para dar cuenta de las practicas (el arte de hacer y reapropiar) es necesario la categoría de trayectoria: “debía evocar ésta como un movimiento temporal en el espacio, es decir, la unidad de una sucesión diacrónica de puntos recorridos” (2010:41). Esta visión diacrónica de las prácticas se antepone a la figura de puntos que conforman un lugar sincrónico o estático. El autor señala que la trayectoria se dibuja o proyecta sobre un plano recorrido de un caminante en la ciudad: “esta proyección significa que es posible tomar lo uno (lo descrito) por otro (las operaciones basadas en las ocasiones)” (2010:42).


Finalmente en la lógica del trayecto está la posibilidad de cambio en donde los supuestos consumidores “dominados” pasan a tener agencia en la manipulación y reapropiación de los productos por medio de la invención de lo cotidiano ampliando la noción de cultura y, por consiguiente, de las prácticas culturales. Si fuera lo contrario Michel de Certeau señalaría lo siguiente: “así, eliminar lo imprevisto o expulsarlo del cálculo como una actividad ilegítimo y destructor de racionalidad, es impedir la posibilidad de la práctica viva y “mítica” de la ciudad. Sería no dejar a sus habitantes más que los pedazos de una programación hecha por el poder del otro” (2010:223).  

Bibliografía

Michel de Certeau (2010) La Invención de lo cotidiano. Artes de hacer. México: Universidad Iberoamericana. Departamento de Historia del Instituto Tecnológico y Estudios Superiores de Occidente.   

jueves, 13 de octubre de 2016

Radicalizar la institucionalidad




Por: Raúl Rosales León

La “institucionalización” y la “formalización” son los dos significantes que estructuran el mensaje emitido por la Resolución Final del II Congreso Nacional del Frente Amplio (FA). Un evento que ha encendido la pradera del debate político sobre el futuro del FA en el marco de la democracia radical. Según la resolución la institucionalización incluye la inscripción legal del FA, algo que más que solucionar la crisis interna, la prolonga.      

Esto parte por comprender cuál es el tipo de crisis del FA en el contexto de su segundo Congreso Nacional.  Una explicación fue realizada por la congresista Marisa Glave quien afirmó la existencia de una crisis de crecimiento: la verdad no teníamos claro que la cantidad de gente que en la campaña se ilusionó con el Frente Amplio decidiera activamente entrar al Frente. Tenemos un mapeo de más de 20 mil personas que ya están diciendo que quieren entrar. En este momento son 3 mil, y hay 17 mil personas que quieren sumarse. Tenemos que ponernos de acuerdo en cómo nos organizamos para poder incorporarlos sana y activamente”. La crisis de crecimiento del número de comités distritales y activistas desborda la organicidad del Frente Amplio quien tiene que ponerse de acuerdo para su incorporación.  En este punto no hubo acuerdo en el FA.

La ausencia de acuerdo está reflejada en el pronunciamiento de Tierra y Libertad (TyL) del 29 de Setiembre. En el pronunciamiento se señala que luego de finalizada las elecciones generales el Comité Permanente del Frente Amplio (CP FA) aprobó iniciar un proceso de fortalecimiento orgánico realizando dos congresos nacionales, pero los acuerdos iniciales derivaron en una campaña exigiendo a TyL que abra su padrón a todo aquel que se incorpore al FA. Finalmente, luego de una serie de conversaciones en el CP FA, TyL decidió no participar del Congreso Nacional para evitar polarizaciones extremas que pusieran en peligro la unidad estratégica.

            
Frente a la explicación de la crisis de crecimiento del FA (Marisa Glave) por mi parte ensayo otra mirada del mismo fenómeno: en el Frente Amplio existe una crisis de institucionalidad. Este tipo de crisis puede ocurrir en organizaciones pequeñas, grandes y en crecimiento. Ahora es necesario caracterizar y definir qué se entiende por institución para analizar la crisis institucional.

En este aspecto es importante el aporte de Guy Peters (2003) quien señala las siguientes características: a) una institución trasciende a los individuos e implica grupos de individuos, b) existencia de cierta estabilidad a través del tiempo, c) la institucionalidad debe afectar al comportamiento individual, restringir el comportamiento de sus miembros, d) entre los miembros de una institución debe haber cierto grado sentido de valores compartidos. En este sentido, una institución no depende de la situación de legalidad, sino que también existen instituciones no formales. En el caso del Perú Julio Cotler señala lo siguiente: "a mi me hace gracia cuando la gente habla de falta de instituciones. No es así. La mafia tiene instituciones, los piratas también, todos tienen sus normas y valores. Serán los equivocados, no serán los nuestros, pero existen. Y eso ocurre en nuestro país: existen pero son débiles, están equivocadas".

De las características pasamos a una de las definiciones de institución con mayor consenso entre los teóricos de las instituciones; según Richard Scott: "las instituciones consisten en estructuras y actividades, cognitivas, normativas y regulativas que brindan estabilidad y significado al comportamiento social. Las instituciones son transportadas por varias formas (cultura, estructura y rutinas) y operan en múltiples niveles de jurisdicción" (1995:xiii). En base a estos dos autores se puede comprender la institucionalización como el proceso de estabilidad en el tiempo del comportamiento de los grupos de individuos que comparten cierto grado sentido de valores compartidos. Una de las formas de operar y legitimar el proceso de institucionalización es por medio de claras reglas juego. La idea de las reglas institucionales de juego fue planteada por Douglas North (1993) que compara a las organizaciones como los equipos que compiten dentro del juego en donde el objetivo es ganar el juego a través de una combinación de aptitudes, estrategias y coordinación; en base a las limitaciones institucionales se estructuran las estrategias y las aptitudes de los jugadores que se articulan en las organizaciones.

El Frente Amplio es una organización política no formal en donde solo una de sus organizaciones políticas tiene inscripción electoral con el nombre de Frente Amplio por justicia, vida y libertad. La pregunta es ¿cuáles son las reglas de juego institucionales del FA? La respuesta está en sus Lineamientos Organizativos. En el Informe Final del Congreso Frente Amplio realizado el 18 y 19 de Julio de 2015 se encuentra los Lineamientos Organizativos que tienen como objetivo regular el funcionamiento de las diferentes instancias del Frente Amplio y hacer posible la más amplia participación en la toma de decisiones y el quehacer de la vida política. Los lineamientos regulan la conformación del FA, el derecho y las obligaciones de los activistas, la actividad política del FA, la organización interna y el funcionamiento interno. Será en el marco de los lineamientos organizativos (reglas de juego) en donde se opera y legitima la institucionalidad del FA.

La crisis institucional surge porque las reglas de juego establecidas en los Lineamientos Organizativos no regularon el accionar de los integrantes del FA. La ausencia oficial de TyL al Congreso Nacional del 24 y 25 de Setiembre es un indicador de la crisis institucional.   Según los lineamientos organizativos el Congreso Nacional “es la máxima instancia de decisión en donde se toman las decisiones nacionales más importantes para el funcionamiento del FA y convoca a la totalidad de los activistas empadronados…en esta instancia se puede aprobar las alianzas del FA y resolver casos y situaciones no previstos”. En esta lógica, el tema de abrir el padrón de TyL es una situación no prevista porque no fue un acuerdo del Congreso Nacional fundacional del 2015; pero en vez de resolver la situación no prevista en el Congreso Nacional, TyL decidió no concurrir.

Otro indicador de la crisis institucional fue el performance del Comité Permanente del Frente Amplio en el último Congreso Nacional. Según los lineamientos organizativos el CP FA "es la instancia de dirección permanente elegida por el Congreso, con la finalidad de coordinar las tareas a nivel nacional que se hayan acordado en el congreso y en las asambleas nacionales. También cumple un rol de representación pública del FA". La situación no prevista (abrir el padrón de TyL) fue discutida en la CP según el pronunciamiento de TyL: “en reiteradas oportunidades, Tierra y Libertad planteó en el Comité Permanente del FA la necesidad de evaluar con madurez y espíritu unitario la forma en que se estaba preparando el congreso y propuso suspender la realización del mismo, por considerar que se había alejado de sus propósitos iniciales y que hacerlo convalidaría procesos divisionistas e inorgánicos en curso…El Comité Permanente del FA no accedió a nuestra solicitud”. El tema de abrir el padrón electoral de TyL no fue un acuerdo del Congreso Nacional del FA en el 2015, en ese sentido, el Comité Permanente no estaba facultado para incluirlo en la agenda del Congreso Nacional del 24 y 25 de Setiembre.

La crisis institucional se agudizó en el segundo día del Congreso Nacional del FA cuando el Comité Permanente planteó una moción. En el artículo de Rocio Silva Santisteban sobre este hecho señala lo siguiente: “fue un grave error no haber propuesto esta moción con antelación, así hubiera podido ser debatida en bases. El punto polémico de la moción fue el art.4 sobre un “consejo nacional que aprobará” en dos semanas las estrategias, procesos y reglas de la inscripción del FA. Eso no cayó bien y fue rechazado por muchos de los delegados y delegadas”.  La crisis se agudiza porque el Comité Permanente no sigue las reglas de juego de los Lineamientos Organizativos del FA.  El Comité Permanente no tiene ninguna facultad para proponer mociones en los Congresos Nacionales. La moción del CP no fue tardía, sino que fue en contra de la institucionalización del FA.    

En la Disposición Final de los Lineamientos en cuestión se señala que existe un solo documento de lineamientos organizativos del FA, el mismo que será aprobado en el Primer Congreso Nacional, entrando en vigencia a partir de su aprobación. Por ese motivo, durante largas jornadas se discutió en las bases territoriales una propuesta de Lineamientos Organizativos junto con otros documentos (principios, acción política, entre otros). Fui testigo en calidad de activista del FA del Comité Distrital de Miraflores como se debatieron los documentos dos jornadas (domingos 28 de Agosto y 4 de Setiembre).  Nunca se discutió sobre la inscripción electoral del FA. Por ese motivo, resulta hasta irónica la Resolución Final cuando en el punto 4 se afirma la decisión de inscripción legal del FA lo cual implica "desarrollar una comunicación estrecha con las bases porque todos debemos lograr estos objetivos".  Es decir, las bases a nivel nacional (sin ser consultadas) están para cumplir los objetivos establecidos en una Resolución Final cuya propuesta fue planteada por el Comité Permanente a través de su “moción tardía”.

Por ese motivo pensar la institucionalización por vía de la inscripción legal solo prolonga la crisis institucional del Frente Amplio. Ahora se suma el último comunicado del Comité Ejecutivo Nacional de TyL (9 de Octubre) con el título “Fortalecer la institucionalidad del Frente Amplio es tarea de todas y todos”.  Si bien tiene una propuesta conformada por 6 puntos (retomar la iniciativa política, resolver el paralelismo político, uso del nombre del FA, respeto a los integrantes del FA,  incorporación de nuevos integrantes al CP FA y formulación consensuada de un plan de acción político) no se considera el punto central para fortalecer la institucionalidad: las reglas de juego. Por ese motivo, es necesario radicalizar la institucionalidad en el marco de las reglas de juego establecidas en los Lineamientos Organizativos en donde el FA lo componen: “ciudadanos y organizaciones políticas, sociales, gremiales y/o culturales, cuyas decisiones que se adoptan se toman mediante mecanismos democráticos de “un activista un voto” y no por acuerdo de organizaciones y menos de cúpulas”. Finalmente, si bien el Frente Amplio se ha caracterizado por el significante político de radicalizar de la democracia, ésta tendrá sus limitaciones sino se piensa y actúa en radicalizar la institucionalidad. 

Referencia bibliográfica

GUY, Peters (2003) El nuevo institucionalismo. Teoría institucional en ciencia política. Barcelona: GEDISA.

NORTH, Douglas (1993).  Instituciones, Cambio y Desempeño Económico. México: Fondo de Cultura Económica.

SCOTT, Richard (1995). Introduction. Institutional Theory and Organizations.  In Richard Scott and Soren Christense The Institutional Construction of Organizations. London and New Deli: SAGEPublications.  


domingo, 21 de febrero de 2016

Partido Zelig


Por Raúl Rosales León / Ciudadano (de)constructor

La semana pasada fui testigo de la empatía gubernamental con mis gustos en el séptimo arte. Resulta que el Centro Cultural Ricardo Palma de la Municipalidad de Miraflores abrió a la vecindad la oportunidad de ver películas de Woody Allen a través del cine gratis.  Tuve la suerte de ver Zelig (1983) que es una película de culto filmada en blanco y negro cuyo argumento coincide con la realidad política peruana en los tiempos electorales. 

En formato de documental Woody Allen hace conocer la historia de Zelig un ciudadano norteamericano que fue todo fenómeno en las décadas de los años 20 del siglo pasado. Leonard Zelig sufre un síntoma psicológico que le ocasiona un cambio permanente de personalidad, en consecuencias él logra adaptarse con mucha facilidad a diferentes grupos y clases de personas: ricos, pobres, negros, chinos, indios, republicanos, demócratas, fascistas, etc. Este caso clínico fue tomado por la doctora Eudora Fletcher (psiquiatra), interpretada por la actriz Mia Farro, quien hace un diagnóstico sobre Zelig. La doctora Fletcher para entender el síntoma de Zelig lo compara con un camaleón humano; él cambia de personalidad, principios y convicciones proporcionándole una gran habilidad de adaptación inmediata con las personas que lo rodean.  

El camaleón humano no es ajeno a la realidad política en el Perú en tiempos electorales.  La farándula política está conformada por camaleones políticos que hacen realidad el Partido Zelig.  Veamos algunos casos de la vida real. 

En el año 1990 el Partido Cambio 90 con el candidato presidencial Alberto Fujimori cuya bandera política “No Shock”, conjunto de reformas para salir de la crisis económica, fue utilizado para enfrentarse a Mario Vargas Llosa del FREDEMO (Alianza entre el Movimiento Libertad, el Partido Popular Cristiano y Acción Popular). Luego de las elecciones, el nuevo presidente metió la yuca a la población que había votado por él, aplicando el Shock incluido todo el paquete neoliberal en el Perú.

En el año 2011 el Partido Nacionalista con el candidato presidencial Ollanta Humala cuya bandera política “La Gran Transformación”, plan de gobierno que planteaba el cambio radical de modelo económico y político, fue utilizado para aliarse con las fuerzas de izquierda con Gana Perú para enfrentarse con Keiko Fujimori. Luego de las elecciones, Ollanta Humala dejó de lado la Gran Transformación (y de paso a la izquierda) por la Hoja de Ruta y, de esta manera, continuar con el modelo neoliberal implementado por el fujimorismo de la década de los noventas.

En el actual año electoral (2016) existen camaleónicos cambios políticos para todo tipo de gustos. Me gustaría analizar un caso como muestra de la oferta política electoral; antes enemigos políticos ahora aliados, me refiero a Alianza Popular que es el Partido Zelig por excelencia. En un reciente tiempo pasado el APRA tildó al PPC de partido de los ricos y de forma viceversa el PPC acusó al APRA como un partido populista y demagogo.  Ahora ambos de forma camaleónica son uña y carne, demostrando el APRA ser el nuevo partido de los ricos y el PPC asumiendo el populismo y la demagogia para ganar las elecciones.   

El Partido Zelig hace sus efectos a nivel individual a través del transfuguismo político en donde uno cambia de posición política y principios de forma automática.  Antes uno era izquierda y ahora es de derecha o antes uno era de derecha ahora es de izquierda; el centro político es radicalmente más camaleónico porque a veces inclina la balanza para la izquierda y, según las circunstancias, lo inclina para la derecha; Leonard Zeling hubiese hecho lo mismo porque en una fiesta ubicada en una finca en Long Island, él con apariencia de aristócrata conversaba con la crema de la alta sociedad y decía ser del partido republicano; una hora después Zelig hablaba con los criados de la finca con un acento vulgar, diciendo ser del partido demócrata.       

El efecto camaleónico político sucede por la crisis de institucionalidad de los partidos políticos y la crisis de la militancia. La militancia política fue reemplazada por el voluntariado. Ahora forma parte de la cultura política la voluntad de cambiar de posiciones políticas sin consecuencias. Irónicamente el efecto de cambio camaleónico permanente es para no cambiar nada.  El mal menor es la única opción.

Lo bueno de la película Zelig, aparte de ser gratis, es que no hay mal que dure para siempre. El trastorno camaleónico tuvo cura por medio del amor proporcionado por la Doctora Fletcher quien logra con perseverancia desvanecer el síntoma de Zelig. De igual manera el antídoto de la perseverancia con convicciones permanentes es útil para la institucionalidad política desde las bases, desde el face to face, con esperanza de cambio, no de ideología sino de un país mejor. Si la institucionalidad es la única promesa que no se promete en los tiempos electorales, entonces es menester empezar a pregonarla con acción y consecuencia para la construcción de una República de Ciudadanos/as.    


domingo, 31 de enero de 2016

Partido Minions


Por Raúl Rosales León. Ciudadano (de)constructor

A principios del nuevo año tuve la suerte de ver una película, junto con mi ahijado Adrianito, titulada Minions realizada por los creadores Mi Villano Favorito 1 y 2; si bien este film es supuestamente para niños y niñas, resultó todo lo contrario en clave política electoral. Por este motivo frente a la cruda realidad política y la aguda crisis de institucionalidad en el presente contexto electoral surge el fenómeno Partido Minions.

Es necesario señalar para el buen entendimiento del artículo que los Minions es una tribu micro patriarcal (no hay Minians) conformada por un conjunto pequeños personajes de color amarillo en donde sobresale sus ojos, grandes lentes y sus extraños gemidos tratando de expresar algún tipo de lenguaje. Ellos habitan el planeta desde hace mucho tiempo y comparte un mismo objetivo en la tierra: servir a un amo más despreciable.

La fatalidad de la tribu Minions en la tierra consistió que fue tarea sencilla encontrar el amo, pero el conservarlo fue difícil.  De ahí la constante búsqueda de un amo a quien seguir y atender porque de lo contrario la vida de estos personajes amarillos no tenían propósito llegando a sentirse perdidos y deprimidos. Lo paradójico de los Minions es que siendo protagonistas de su historia se estructura una relación de dependencia esporádica con el Otro (amo).    

Esta película sirve para comprender la relación perversa entre los partidos políticos y el electorado nacional en el Perú.  Según los estudios del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) el 43 % del electorado decide su voto en la semana previa a un proceso electoral y, lo más preocupante, de ellos el 23 % lo hace cuando está en la cola para votar.  El electorado nacional al igual que los Minions tiene una relación de dependencia esporádica con su candidato/a que eligen faltando una semana. Lo común de ambos es que siempre buscan un rostro dejando de lado el aparato institucional que representa un partido político.

Como los partidos políticos tienen fuertes problemas de institucionalidad se han transformado en franquicias electorales se adaptan a la realidad de la cultura política del Perú. Los partidos no buscan la construcción de militancia, cuadros técnicos y referentes ideológicos, sino que están a la búsqueda del Minions electoral perfecto.  Para ello comienzan a buscar rostros que sumen para las estadísticas de los sondeos de opinión, si el rostro público con marketing electoral coincide con la búsqueda permanente de los Minions, entonces se tiene asegurado los votos, los cuales pueden ganar en el mismo día de las elecciones.

En ese proceso de búsqueda se puede observar que la tribu Minions tiende puentes efímeros con todos los rostros. La elección del rostro no tiene bandera política: ayer con César Acuña, hoy Verónica Mendoza, mañana Julio Guzmán y pasado mañana con Barnechea.       

El trabajo no es fácil y la tarea es ardua: es necesario construir partidos con ideología. Partidos desde las bases; no un elitismo técnico de WhatsApp que se mira el ombligo sino fortaleciendo el tejido social con el electorado, la ciudadanía de a pie; no al clientelismo efímero sino la construcción de una república de ciudadanos/as.

martes, 15 de diciembre de 2015

Partido Toto


Por Raúl Rosales León. Ciudadano (de)constructor



“Así es la realidad política” fue la frase que explicó, argumentó y sustentó el por qué ahora para estar en el juego político se debe bailar toto, es decir bailar el juego de otros, así masoquistamente no sea de nuestro agrado.  Para los que no están familiarizados con el toto es necesario señalar que este es un baile del mundo del espectáculo que tiene como indicador de éxito el rating que es la unidad de medida de audiencia de un programa de televisión o radio. Generalmente el rating está relacionado con los programas de espectáculo, entretenimiento y escándalo. Este fenómeno es encarnado últimamente por la bailarina Yahaira Plasencia quien con mucha habilidad ha logrado sobresalir en el mundo de la farándula, incluyendo un amor toto con un reconocido futbolista de la selección peruana. Ella no es ajena al mundo de la política toto.

La Enciclopedia Ilustrada del A, B y C de la realidad política peruana, nos enseña en uno de sus capítulos que la evidencia ha demostrado que una de las formas que los partidos políticos tengan la aceptación popular es por medio de la farándula y la música de masas.  El legado de Fujimori fue ofrecer tecnocumbia y ahora César Acuña ofrece el baile del toto como lo demostró en el aniversario décimo cuarto de fundación de su partido político Alianza para el Progreso (AP).  Y la pregunta que surge es ¿por qué no ofreció tecnocumbia? La respuesta es simple, ya no está de moda, en cambio el baile del toto está en todos los medios televisivos y virtuales. Acuña y su equipo se suben al coche del oportunismo mediático. No resulta raro que en los noticieros nocturnos no tomaran en cuenta la historia fundacional de Alianza para el Progreso y su programa político, sino que fue Yahaira  bailando  toto  para  el partido toto.    

Algo muy similar al rating son las encuestas de opinión política.  No resulta raro que ahora César Acuña comience a tener más aliados y simpatizantes toto.  Será por la propuesta política, la ideología, el programa o porque es un docente y esposo ejemplar.  La respuesta es no, eso es lo de menos. La respuesta es porque así es la política de verdad, y una de sus variantes de la cruda realidad es el oportunismo. Apenas las encuestas de opinión, hechas por empresas privadas, muestran el aumento considerable de la intención de voto en César Acuña, de repente él brinda la oportunidad para estar en el juego político.  

Si juntamos el rating y las encuestas de opinión surge otro aspecto de la construcción de la realidad política que fue analizado por Giovanni Sartori como la video-política.  Según el autor este término hace referencia a uno de los múltiples aspectos del poder del video: “su incidencia en los procesos políticos, y con ello una radical transformación de cómo ser políticos y de cómo gestionar política” (1999:66). En ese sentido, la incidencia e influencia de la video-política construye la realidad política incluyendo las reglas del juego político. Algo que estructura la “realidad” como un natural e inherente como si siempre fue de esta manera y nunca cambiará.  Sartori menciona que un elemento que construye la realidad política es el gobierno de los sondeos de opinión, estos indican en porcentaje lo que piensa la gente, pero son por lo general débiles y ciegas: “su influencia bloquea frecuentemente decisiones útiles y necesarias, o bien lleva a tomar decisiones equivocadas sostenidas por simples rumores, por opiniones débiles, deformadas, manipuladas e incluso desinformadas” (Ibíd.:76).    

Los Siente Ensayos de la Realidad “Política” Peruana no es ajeno a la ficción que ofrece el séptimo arte. El film “El Corredor” (The Runner) estrenada este año y protagonizada por Nicolas Cage representa la encarnación del partido toto que se mueve en las reglas de juego  de la video-política (Sartori).  Nicolas Cage hace el papel del idealista Colin Price quien es un desconocido diputado del distrito de Louisiana (en donde se encuentra Nueva Orleans) que tiene quince minutos de fama por su esmerada defensa de los pobladores del Golfo de México (en su mayoría viven de la pesca) quienes fueron afectados por el derrame de petróleo de una empresa trasnacional BP. Cuando la carrera política de Colin Price comienza a ascender proyectándose como un potencial candidato a senador suceden una serie de hechos que le hacen perder piso hasta el punto de renunciar a su cargo político.  Luego viene la realidad política y surge la gran oportunidad. Finaliza el film viendo  a Colin Price bailando toto, es decir, bailando el juego de otros, quienes le financian la campaña de senador para defender los intereses de la empresa trasnacional petrolera BP.  Cualquier parecido con la realidad política no es pura coincidencia.

En ese sentido, es necesario la construcción de una nueva realidad política, de lo contrario de nada servirá que hablemos de la renovación de la política, que se vallan todos y menos aún apostar por nuevas generaciones. Será más de lo mismo. Si antes nos ofrecían tecnocumbia ahora es el reino del partido toto para bailar aquello que nos produce asco pero con sabor a miel de oportunismo político.  Salvo el toto, todo es ilusión.

Bibliografía

SARTORI, Giovanni (1999) Homo Videns. La sociedad teledirigida. México: Taurus.